Llevo varias semanas de trabajo intenso y eso me ha impedido ponerme con las ganas necesarias para compartir con vosotros este diario. Eso sí, en mi día a día, se me ocurren muchas cosas que por un motivo u otro os harían gracia o quizás incluso os inspirarían. Lo de tener por cerebro un “vomitero de ideas” es agradable cuando estás en medio de un gran parto. Sin embargo cuando no controlas la hemorragia y la mente te va más rápido que las ganas, que el cuerpo y otros factores externos, es un suplicio. De esta “enfermedad” sabe mucho la escritora Elisabeth G. Iborra que lo sufre en el silencio de su sala de estar en épocas muy concentradas durante mañana, tarde y noche.

Y en medio de tanta borrachera me he obligado a abrir una nueva entrada y explicaros como es la agenda de una RRPP en un día cualquiera.

A las 6 de la mañana suena la alarma del teléfono. Mi oficina está en mi casa. Y me encanta. Eso no significa que no eche de menos el bullicio de tener un lugar de trabajo pero esa melancolía suele durar poco. Mi casa que está llena de rincones preciosos me permite trasladarme y llenarme de energía nueva, sea en un sofá rinconero, en una balda frente a la terraza o en la cocina.

Cuando llega el hastío de mi silencio en la jornadas largas de ordenador y pensamientos, huyo a lugares donde encuentre esa motivación siendo La Bocca o el Café Nolasco.

Si un día Alkareni’s Bazaar estuviera abierto por la mañana también lo elegiría.

 

Os anticipo como muchos sabéis que aunque trabajo en solitario, esta profesión no sería posible si no contara con una red de expertos de todos los ámbitos de la comunicación que hacen posible dar servicio en estos momentos a una cartera activa de más de 20 cuentas con trabajo diario que realizar.

Bueno, una vez, legaña en ojo, mi café programado ya está saliendo desde las 05:50 horas por lo que solo tengo que ir a tientas a la cocina, coger una taza y sentir la cafeína en mi cuerpo. Loca por los cafés aromatizados, los compro por internet a una empresa de Londres. Los de sabor a tiramisú y chocolate blanco son mis favoritos.

Con pijama, ya me pongo delante del ordenador, revisando noticias y redes. Heraldo y Periódico en la prensa local, El Confidencial, El Mundo, El Economista y El Diario suelen ser los obligados, así me hago una idea de cómo va el mundo.

Y ya, sin apenas despertarme comienzo con tarea hardcore y lo que es el secreto de esta profesión: para mi, el 75% de mi trabajo es el ordenador o vía teléfono. Si, es así. ¿A que no lo esperabais?.

Ser Relaciones Públicas no es estar con gente, sonriendo y haciendo la pelota para que te hagan caso). No es repartir entradas en la puerta de una discoteca. No es ser comercial, trabajo por cierto que me parece muy muy difícil y que ójala tuviera cierto talento para ello.

Ser relaciones públicas es pensar, organizar, crear y ejecutar acciones que posicionen a tus clientes en el mapa, posibilitarles tener una buena reputación y que eso le conduzca a la venta y el éxito. Es decir, practico el mapping o el candelaring. Y os puedo asegurar que la hostia de complicado.

¿Y qué hago ese 75%?

Investigar para crear acciones únicas, que se adapten al cliente y que produzcan el efecto que necesitamos. Buceo en redes, leo y releo mi biblioteca que como he dicho en alguna ocasión estoy 99% segura que es de la más extensa en esta profesión.

Agendar las acciones. Este trabajo requiere la coordinación de muchas partes: diseño, envío de invitaciones, notas de prensa en tiempo y forma, una llamada mañana quizás no funciona como si la hicieras hoy.

Ejecutar. Cada nota de prensa para mi es un reto. Es algo que me obsesiona desde hace ya casi 20 años. Buscar lo que le gustaría al periodista leer. Siempre lo he dicho: lo que importa es el enfoque que le des a la información. Una noticia puede tener diferentes ángulos y podría encajar en diferentes secciones. Por ejemplo: la puesta en marcha del restaurante Nativo del grupo de Marengo y La Bocca, el año pasado tuvo 3 versiones:

  1. Nuevo restaurante, propuesta gastronómica dirigido a secciones gastro, social e instyle 
  2. Su decoración, dirigido a medios especializado en deco y arquitectura. 
  3. Tercer restaurante de un grupo que ya cuenta con más de 50 empleados y genera una facturación anual de más de 2 millones de euros: Lee la noticia aquí.

Este sistema es muy eficaz pero conlleva mucho más trabajo y aunque no siempre acierto se que las posibilidades de generar una buena noticia aumentan de esta forma. Cuando no funciona, me cabreo y busco el porqué. Si es posible mejorarlo, se analiza y vuelvo a empezar. Cada día hay que volver a empezar.

Las llamadas son otra cuestión. Ocupan mucho tiempo. Para atender peticiones, gestionar servicios o simplemente atender a la prensa. Esa llamada siempre se atiende. Siempre.

Los emails se responden todos. Y pido perdón si alguno se ha quedado atrás. Pero algo que comienza a molestarme es cuando escribes un email y la gente se vuelve “sorda”. Os anticipo, responder es como sonreír y se perdona más al simpático que al antipático. Y yo, que he sido soberbia en otra época hasta la saciedad, sé mucho de eso. El karma es poderoso. 🙂

Normalmente tengo ya planificado los días. Los lunes suelen ser intensos de oficina. Cuando eso no es posible, debo encontrar otro momento para compensarlo. Repito, este trabajo exige método y disciplina con las herramientas que tienes a tu alcance: ordenador, internet, teléfono.

Hay jornadas laborales que duran dieciséis horas. Otras que duran cinco. Pero lo que si que he descubierto es que aunque surjan situaciones en las que crees que no estás siendo productivo, sirven para algo. Siempre. En mi caso incluso cuando estoy con mi hijo en un horario sagrado que me he creado y que respecto por encima de todo. Si algún cliente no lo entiende, no puedo serle útil. No quiero serle útil.

Mi hijo es la mayor inversión que puedo hacer como persona y profesional. Primero porque gracias a la vida, es una de las personas más creativas y con más talento que conozco con un gran efecto contagioso en mi. Y después, porque el amor que me da es el que me sirve para mejorar cada día, y eso repercute en todas las facetas de mi vida.

Solo echo de menos alguna cosa en toda esta vorágine: Llevar las uñas pintadas todas las semanas y tomarme algo con mi gente con más calma, sin tener la mirada en otro sitio, siempre en alerta.

Pero os puedo asegurar que este post me ha servido para darme cuenta que hay detalles que deben permanecer perennes en nuestras vidas. De momento para mí, serán las uñas, parar un “Impás” para tomar este blanco, un vinazo de Bodegas Pirineos que tantos éxitos le anticipo y centrarme en conversaciones triviales conmigo misma o en gran compañía.

Y ¿para vosotros?